Mi viaje a Paris

Hola chic@s!

Como sabéis he estado unos días en Paris. Son tantas las habladurías sobre su arte, su característico aroma a mantequilla y ese poder de atracción capaz de envolverte en una burbuja a la que siempre querrás volver, que no podía escapar la ocasión de conocerlo ya.

A mis 28 años, con motivo de mi celebración ¡y que mejor que con mi hermana! A la que sorprendí con este regalo “adelantado” de reyes. Ha sido un viaje de pocos días, pero ha dado tiempo para todo, y me encantaría compartirlo con vosotr@s.

Una de las visitas obligadas cuando viajas a este país es “Disneyland”. Ese lugar tan mágico en el que solo hay cabida para las sonrisas, para la inocencia, la ilusión y las ganas de revivir infancias marcadas por los personajes Disney. Como el viaje era solo de 4 días, decidimos centrarnos en visitar este parque, dejando pendiente para otra ocasión el parque de “Walt Disney Studios”. Me ha llamado mucho la atención su ambientación, la capacidad de convertir a unos dibujos animados en auténticos personajes Disney, con sus características mas destacadas, capaces de envolver en magia a los más pequeños, incluso a los más mayores. Aún no he conseguido recuperarme de lo que sentí ese día. ¡Es maravilloso!

Mi viaje a Paris

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Mi viaje a Paris

Al siguiente día repusimos las pilas con unos riquísimos croissant de mantequilla. Prepara los 5 sentidos porque no podrás evitar esta tentación tan sabrosa y crujiente que solo de volver a pensarlo ¡ya se me hace la boca agua!.

Nuestro primer destino fue la Torre Eiffel, maravilloso monumento a las orillas del Sena que te dejarà boquiabierto ante su capacidad de destacar sin apenas utilizar elementos que a simple vista llamen demasiado la atención. Subí hasta el segundo piso por las escaleras (totalmente recomendable) no quisimos subir hasta el último piso porque estaba bastante nublado y no se iba a ver nada, pero las vistas merecen la pena. Ains Paris… que bonito te ves desde lo más alto.

Caminar, recorrer esas calles, esos restaurantes con sus sillas y mesas colocadas a la orilla de sus aceras, posicionadas para la contemplación de todos los viandantes y disfrutar por el río Sena de los paisajes, contemplando siempre de fondo esa torre como centro, es de lo más emocionante. Caminando llegamos al Museo de Louvre y disfrutamos de las obras más famosas del arte, pinturas, esculturas y artes decorativas.

Al siguiente día aprovechamos para disfrutar de la gran catedral de Notre Dame. Si por fuera es impactante, por dentro no te lo puedes ni imaginar.

 

Se acercaba el último día, y no queríamos perdernos uno de los barrios más bohemios de la ciudad, “Montmartre”. Allí disfrutamos de sus calles llenas de pintores, bares y restaurantes rodeados por cantantes cuyas voces sonaban al compás de una armónica. Allí en la colina se encontraba la basílica del Sacré Coeur. Impresionante… Tuvimos tiempo para visitar el emblemático Moulin Rouge, los jardines de luxenburgo, el arco del triunfo, la ópera, las Galeries Lafayette, los jardines de las tullerías y el palacio de los invalidos.

En definitiva un viaje de lo más recomendable, donde el arte y la cultura te envuelven en un sin fin de sensaciones para disfrutar de la vista, el gusto, el oído y el tacto.

 

¡Nos veremos pronto París!

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