Recuerdos

Hoy he querido abrir la matrioshka donde un día decidí guardar todos mis recuerdos.

Los recuerdos forman parte de nuestras vidas, anécdotas y vivencias que nos han ayudado a ser quienes somos. Con sus defectos y virtudes, forman parte de nuestro yo, pero mi yo decidió hace mucho tiempo guardarlos bien, para vivir el presente y apostar por un futuro mucho mejor.

Echando la vista atrás, recordaba no encontrar hueco para tantos recuerdos, pero hoy al abrir la matrioshka he descubierto un gran hueco en el interior de cada una de ellas. He abierto todas, una detrás de otra. Dentro de cada muñeca albergaban otras de menor tamaño, y al llegar a la última ahí estaba, lo que quedaban de ellos, esos recuerdos que tanto me habían marcado, los que siempre he imaginado impresos en miles de páginas de mi primer libro, permanecían irreconocibles en la muñeca más pequeña, en forma de garabato, sin sentido para cualquier lector.

A veces me vienen destellos de algunas calles, una niñez complicada, gestos y caricias superficiales, pero poco más. Intento construir de nuevo el conjunto de muñecas, desde la más pequeña hasta la más grande. Cierro los ojos, y empiezo a abrirlas de nuevo, pero ahí sigue, el mismo garabato sin sentido. Por mucho que me esfuerzo, de lo que fue o pudo ser, ya no queda nada. Solo existe un hueco enorme para volver a guardar los nuevos recuerdos de mi vida.

La historia estará incompleta, quizás el día que escriba mi libro tendré que tirar de la imaginación para poder reconstruirla. Lo veraz permanecerá opaco ante la ficción, pero ¿No se supone que los recuerdos de verdad se mantienen intactos en el tiempo? . Quizás se haya adelantado el síndrome de amnesia, quizás olvidé guardar lo que consideraba realmente importante, o simplemente se esfumó todo lo que con el tiempo no se había cuidado. El paso del tiempo ha dejado una gran capa de polvo en el interior de cada muñeca, pero también en el mío. La falta de mantenimiento ha desembocado en una deterioración de todo lo que un día guardé ahí.

Hoy he empezado de nuevo, hace tiempo que sentí como que volvía a nacer, y cada recuerdo que tengo lo estoy guardando como si fuera paño en oro. Acaricio cada sensación vivida, cada golpe que me ha dado la vida y todos los abrazos y sentimientos verdaderos que a día de hoy sigo recibiendo. Todo esto me da fuerza para no querer olvidarme nunca de lo que ahí dentro estoy construyendo, porque esta vez no lo guardo en la muñeca más pequeña de todas, si no que sigo aumentando el tamaño, porque lo único que ya no existe en su interior es el hueco vacío que hubo en su momento.

Recuerdos

Algún día las volveré a abrir, y os contaré lo que hay ahí.

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