Carta para Jamel Myles

Querido Jamel;

Esta carta va dirigida a ti, a tu familia y a todos los que en algún momento de su vida se han visto o se ven en una situación de acoso similar a la que tu viviste.

Con el paso del tiempo, voy experimentando que tal y como confirman los diferentes estudios, la madurez es un proceso cronológico, asociado principalmente a la experiencia en la vida. Con solo nueve años, y con todo un mundo por delante que experimentar, desarrollaste una capacidad única con tu edad, conocida como madurez emocional. Fuiste capaz de afrontar una realidad y ser consciente de ella sin apenas tener conocimiento de lo que con esa edad se siente. Camino a la pre-adolescencia tu interior te habló, y lejos de evadirlo, centrándote en jugar con tus amigos, lo afrontaste con una gran valentía, dejando a un lado la autonomía e independencia que los niños como tú comienzan a desarrollar, y compartiéndolo con todo el mundo.

Te aventuraste a comenzar un nuevo juego, pero a diferencia de cualquier otro, solo te bastó empezarlo para saber que ya habías ganado. Es el paso que todos hemos tenido que seguir para que nuestras fichas se muevan en el mismo tablero. Empezar ganando es la norma principal para poder continuar moviendo las fichas. Reconocerlo es el primer paso, lo que te da garantía de que has iniciado bien el juego y que vas por el camino correcto. Anthony de Mello dice: “Madurez es lo que alcanzo cuando ya no tengo necesidad de juzgar ni culpar a nada ni a nadie de lo que me sucede”. Ni tus miedos, ni la ignorancia de no saber a lo que te enfrentabas te hizo juzgarte a ti mismo, simplemente te sentiste orgulloso de ser como eras, y seguiste moviendo tu ficha como tu corazón te pedía, compartiéndolo con los tuyos. Aún recuerdo como temblaba yo el día que decidí compartirlo con mis padres, no me quiero ni imaginar como te sentías tú, aquel día en el coche, mientras tu madre iba conduciendo, y recostado en el asiento de atrás, sentiste la seguridad de que era el momento idóneo para hacerlo. Me siento tan orgulloso de ti como de tu madre.

Como en todos los juegos, existen trampas que se interponen por el camino a nuestra meta, algunas están construidas con bases muy sólidas, por arquitectos sociales expertos en interferir en la educación de aquellos desamparados de madurez emocional. No los culpemos Jamel, ellos no se pusieron ahí para interferir tu paso. Te hablo bajo mi experiencia, que ahora observa todas esas trampas que aparecieron en mi tablero; destruidas, arrepentidas y pisoteadas al verme cada vez más fuerte. Tuviste la mala suerte de caer en la peor casilla. Tras permanecer cuatro días insufribles, las intimidaciones e incitaciones a las que estuviste expuesto se apoderaron de tu movilidad, impidiendo continuar por el camino correcto, casi cuando estabas en la meta. Aún así, tu juego como el de tantos otros y otras, no ha acabado ni acabará nunca, porque a diferencia de otros, aquí somos muchos jugadores, y todos compartimos un objetivo común, llegar a nuestra meta, que no es otra que ser felices como los demás. Estuviste cerca, pero recuerda, que este juego lo empezaste ganando, porque con tu historia, se seguirán estudiando estos casos y luchando por conseguir soluciones que pongan el camino mucho más fácil a los que estén a punto de iniciar este juego.

En la lucha por los derechos LGBT, todos jugamos en el mismo tablero, cada ficha tiene un movimiento distinto, pero la misma meta en común.

Carta para Jamel Myles

DEP JAMEL MYLES.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .