στερεός τύπος

Podríamos comenzar juzgando un atardecer o amanecer como un simple hecho superficial. Su cruce de luces nos atrapa en una belleza tan aparentemente irreal que ni nuestros ojos son capaces de ver más allá del horizonte.

A veces olvidamos los factores que pueden influir en la percepción de las cosas. Es como el sol en el ocaso, aunque parezca igual para todos, cada persona lo ve de una manera diferente. No sólo se trata de un aspecto cognitivo o influencia social, sino que incluso factores climáticos y atmosféricos pueden potenciar sus diferentes percepciones. Nunca somos precisos en los efectos que producen las percepciones previas, conocidas como prejuicios. Cuando el sol pasa del hemisferio visible al no visible es cuando apreciamos la verdadera belleza de las cosas. En este sentido hablamos de reflexión, de energía, de renacer y de cambio. Son todos los factores intrínsecos que se esconden tras la belleza de este estado natural. Igual que en la vida misma. Por suerte, todas estas percepciones van cambiando con el paso del tiempo y aprendemos a hacer juicios de valor más allá de lo que nuestros ojos ven o se construyen de acuerdo a unas categorías sociales impuestas por la sociedad en la que vivimos.

Existen componentes afectivos que nos ayudan a establecer uniones con aquellos ocasos que a simple vista parecen salir de lo común. Quizás la intensidad de su luz sea más baja y no consigamos ver por donde va a salir o esconderse el sol, pero sí sabemos que su comportamiento es el mismo que otros que habíamos visto antes. No se trata de comparaciones, no se trata de discriminar, se trata de establecer una unión empática en la manera de hacer llegar esa luz a nuestros ojos. La verdadera belleza de las cosas está en encontrar el equilibrio racional entre lo que nos han enseñado y lo que nosotros vamos aprendiendo con el paso del tiempo. El conocimiento no es algo cerrado, y la capacidad de explorar nuevos horizontes con la mente abierta a exprimir al máximo lo que los demás nos puedan aportar con sus diferencias, es lo único que nos hará renacer de nuevo cómo ese sol que nos atrapa en su belleza y nos aporta la energía suficiente para poder reflexionar sobre el cambio y avance.

Que tu mente sea como el sol en el ocaso, abierta a un mundo que necesita de su luz, que a veces se esconde para descansar y reflexionar para poder seguir alumbrando a los que aún no tienen suficiente lucidez para ver más allá de lo que esconde una puesta de sol.

~στερεός τύπος~